GRUPOS DE TRABAJO
- Sebastian Peralta

- 11 oct 2019
- 4 min de lectura
Actualizado: 29 abr 2020
TEORÍA DE LA IDENTIDAD SOCIAL
En el desarrollo de las organizaciones, es común la preponderancia en la formación de equipos de trabajo, por sobre los grupos laborales. En función de esto, las empresas llevan a cabo capacitaciones donde explican las diferencias entre grupos y equipos, además de realizar diversas actividades para fomentar el trabajo colaborativo.
El tema en cuestión, es que para poder aplicar un cambio, primeramente debemos conocer a quienes participarán de dicho proceso, así como la estructura y características de su grupo ya formado. Es por eso, que a continuación veremos las propiedades de los grupos laborales, poniendo foco en la "teoría de la identidad social" como aspecto importante para la formación de los mismos.
¿QUÉ ENTENDEMOS POR GRUPO?
Podemos definir como "grupo" al conjunto de dos o más individuos que interactúan entre sí, con el fin de concretar objetivos puntuales.

Dentro de toda organización podemos hallar grupos del tipo formal o informal, siendo los formales aquellos designados en base a la estructura de la organización y los informales los que se dan de manera espontánea entre empleados (por ejemplo cuando estos se reúnen a almorzar).
¿POR QUÉ SE FORMAN LOS GRUPOS?
"Salimos campeones" exclamó Juan con suma alegría, tras ver el triunfo del equipo de fútbol al que sigue desde chico. Y es que Juan, no sólo se alegra por la victoria de los jugadores, sino que además se siente parte de ellos. De la misma manera, solemos buscar ese sentido de pertenencia cada vez que somos parte de un grupo.
Según la teoría de la identidad social, las personas tienen reacciones emocionales frente al éxito o fracaso de los grupos a los que pertenecen, debido a que su autoestima se vincula al desempeño grupal. Es decir, que nuestro autoestima se acrecienta cuando al grupo le va bien. En cambio, cuando el desempeño de este es bajo, solemos avergonzarnos o incluso rechazar esa parte que solía identificarnos.

Esta identidad construida de forma social, va transmutando con el tiempo y en función de los grupos y contextos con los que la persona se va encontrando a lo largo de su vida. También nos ayuda a entender quiénes somos y cómo encajamos con otras personas, no obstante puede existir un lado negativo. El favoritismo endogrupal, establece el hecho de percibir a los integrantes de nuestro grupo como "mejores que otras personas", y considerar al resto de los individuos como "iguales entre sí". Esto da lugar a la formación de etiquetas y estereotipos.
¿CUÁNDO SE DESARROLLA LA IDENTIDAD SOCIAL?
Existen diversas características para identificar el desarrollo de la identidad social y la importancia que los sujetos le dan a la misma.
SEMEJANZA: Los sujetos con mayores niveles de identificación grupal suelen compartir los mismos valores o características que otros miembros de su organización. Los empleados nuevos pueden desarrollar mayor identificación entre sí en función a la semejanza demográfica. Caso contrario, aquellos empleados con características demográficas diferentes pueden experimentar dificultades para identificarse con el grupo como un todo.
SINGULARIDAD: Los sujetos tienden a percibir las identidades que marcan la diferencia con otros grupos. Por ejemplo, los participantes de un estudio se sintieron más identificados con aquellos miembros de su grupo de trabajo con quienes compartían características demográficas raras o poco comunes.
Los veterinarios que trabajan en medicina veterinaria (donde todos son veterinarios) se identifican con su organización, y los veterinarios que laboran en otros campos de la medicina, como la investigación animal o la inspección de alimentos (donde el hecho de ser veterinario es una característica más distintiva) se identifican con su profesión.
ESTATUS: Por el hecho de que las personas afiancen su autoestima a los logros y victorias de los grupos a los que pertenecen, es común que las mismas busquen mayormente identificarse con personas de alto estatus. Es así como aquellos sujetos que finalizan sus estudios en reconocidas universidades, tienden a destacar y exponer su relación con su alma mater. Por otro lado, quienes están en organizaciones con estatus bajos, tenderán a renunciar con tal de deshacerse de la escasa identificación con la misma.
REDUCCIÓN DE LA INCERTIDUMBRE: Ser parte de un grupo, puede ayudar en muchos casos, a que las personas entiendan quienes son y para qué están en este mundo. Esto mismo se puede trasladar a las organizaciones, toda vez que los empleados no entiendan cual es la identidad que como grupo deben adoptar para llegar todos al mismo fin. Así lo demuestra un estudio, donde una compañía derivada a partir de otra, generó que su staff comience a cuestionarse acerca de la identidad que debían desarrollar para acompañar el rumbo de la nueva división. Cuando los gerentes evidenciaron el desconcierto de sus empleados, comenzaron a construir y comunicar esta identidad idealizada.
PARA IR CERRANDO...
Es importante entender aquello que impulsa a que las personas se sientan parte de un grupo (sea del tipo formal o informal), para así identificarse con el mismo como un todo. De esta manera se podrá discernir si existe alguna falla o incompatibilidad a la hora de trabajar en equipo. Lo mismo, será de utilidad saber si la organización cuenta con una identidad definida con la que las personas puedan acoplarse. Esto muchas veces se determina en base a la cultura organizacional, es decir, a partir de la misión, visión y valores. Sin embargo, puede ocurrir que tales características sean incongruentes con el resultado final. Es conveniente entonces, analizar y evaluar de manera periódica los rasgos distintivos de la organización, para poder transmitirlo a los empleados y llevar a cabo un mayor compromiso en el desarrollo de tareas. Esto es, el desarrollo de engagement, pero de eso hablaremos en otra ocasión.

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Fuente: Robbins, S. y Judge, A. (2013). Fundamentos del comportamiento de los grupos. Comportamiento organizacional (pp. 272-274). Pearson.





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